|
|
Narconon Romandie, Suiza
|
 |
|
|
Narconon Gabbiano, Italia
|
|
|
Demasiado a menudo, la rehabilitación es una puerta giratoria. Los drogadictos "se hacen una cura de desintoxicación", regresan a las presiones y los conflictos de la vida y a la primera crisis recurren a las viejas "soluciones".
Estos fallos han llevado a muchos a concluir que la adicción es una enfermedad incurable y que los drogadictos no pueden esperar nada más que aprender a vivir con una "enfermedad" para toda la vida. Otras personas recomiendan que se administren drogas de reemplazo, o incluso drogas "preventivas" para los jóvenes a los que se identifica porque tienen un "alto riesgo" de volverse drogadictos.
Por contraste, el programa de Narconon ofrece un medio único sin drogas, para que los drogadictos superen la dependencia de las drogas y vivan una vida totalmente libre de ansiedad por consumirlas.
Durante la década de 1960, L. Ronald Hubbard observó que una cantidad cada vez mayor de personas fracasaba en los estudios como resultado de experimentar con drogas como el LSD. Combinadas con los otros efectos demasiado evidentes de las drogas, él advirtió que las drogas eran "el elemento más destructivo en la sociedad hoy en día". Había estado investigando el problema durante algún tiempo y compartió sus notables descubrimientos en sus escritos con mucha gente en todo el mundo.
|
 |
|
 |
El programa Narconon ofrece una manera única y sin drogas para que los drogadictos superen la dependencia de la droga y logren una vida libre de ansiedades por consumir drogas. Los elementos esenciales del programa son: (1) Un programa de desintoxicación único para eliminar del cuerpo los residuos de las drogas. (2) El régimen de desintoxicación incluye elementos como ejercicio, sauna de poca intensidad y suplementos nutricionales administrados de forma precisa. (3) El programa también aborda las razones fundamentales por las que los drogadictos recurren a las drogas en primer lugar, erradicando, además, la compulsión de tomarlas.
|
En 1966, William Benítez, un recluso de la prisión del estado de Arizona en EE.UU., buscaba la solución a la adicción a la heroína que había sufrido desde la edad de 13 años. Su búsqueda le llevó al libro del Sr. Hubbard
Cienciología: Los fundamentos del pensamiento, y con los principios en ese libro, por fin fue capaz de dejar la adicción.
Habiendo manejado su propio hábito, el Sr. Benítez escribió al Sr. Hubbard y le pidió ayuda para establecer un programa en la prisión para ayudar a otros drogadictos a hacer lo mismo. En respuesta, los cienciólogos de Arizona donaron su tiempo y energía y proporcionaron ejemplares de los libros del Sr. Hubbard. Funcionarios de la prisión otorgaron permiso para que cualquier prisionero entrara al grupo, y a partir de entonces Narconon estuvo abierto a todos los que deseaban mejorar su vida.
En 1970 Narconon abrió la primera oficina nacional en Los Ángeles. Tuvieron mucho éxito los programas Narconon iniciales en instituciones tales como el Centro de Rehabilitación en Norco, California, la Prisión para Hombres de California en San Luis Obispo y la Escuela de Entrenamiento Juvenil en Ontario, California.
Narconon se expandió rápidamente. El primer centro en Europa se estableció en 1972 por un trabajador de la Guardería Central de Estocolmo. Los centros Narconon rápidamente se esparcieron por toda Europa.
Hoy en día, Narconon consiste de una red de 44 centros de rehabilitación y 99 programas de educación sobre las drogas en 37 países, incluyendo Alemania, Bélgica, Croacia, Dinamarca, España, Grecia, Holanda, Hungría, Italia, Noruega, el Reino Unido, la República Checa, Suecia y Suiza. Narconon también proporciona entrenamiento comprensivo para otros profesionales y organizaciones que buscan soluciones viables para rehabilitar drogadictos y prevenir el consumo de drogas.
El programa consiste de una fase de retiro para ayudar al estudiante a abandonar las drogas con la incomodidad mínima, seguida por técnicas y programas de aprendizaje para ayudarle a entablar comunicación con otros y con el ambiente y alcanzar el punto en el que puede tomar responsabilidad no sólo de sí mismo, sino de otros.